lunes, 4 de octubre de 2010

El haber



Un hombre soñó
y clavó en las nubes
pedacitos de ojos,
estrellas que pestañeaban
cuando la humedad
era intensa y pesada.

Un mujer dudó
como si el llanto
no le asegurara también
la felicidad del cuerpo
como si las noches no fueran
cenizas del descanso.

Él se dedicó a tildar
aquellos cielos escondidos
mientras ella abrazó con lunas
las palabras que comenzaba a olvidar.

Una vez
un hombre repleto
y una mujer vacía
juntaron auroras:
él no conocía inquietudes
había permanecido clavado
con sus sueños de loco;
ella no conocía encantos
había permanecido cegada
por una oscura ignorancia.

Esa vez
hombre y mujer
fundaron el tiempo:
el de vivir amarrados
a la nada.

domingo, 3 de octubre de 2010

Click


Fotografía: Daniela Castro


Dicen que allá abajo
descansaba la tormenta...
ella diosa,
desde arriba,
sabía que su aire
y su color
eran solo incomprendidos
por el ruido de los hombres.

Si alguno lo hubiera sabido,
habría dado todo
por volar entre la angustia,
por saltar aún sin impulso,
por llegar hasta su tono.

Dicen que allá arriba
no había pecado ni secuela:
la fascinación de sus ojos
recaía en poder revertir
cada día
la forma en que abría su ventana.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Hueco



Tenía que callarme
absorberme esta inquietud
ante el inexplicable hecho
de ver vacías las sillas.

Debía entenderlo
abrirle portillos
en respuesta inmediata
a mi incomprensión,
a pesar de todo.

Necesitaba hallarme
revolcar la incertidumbre
para no encontrar nada
ni un solo motivo
por el cual el desvelo
pesara tanto.

Todo eso
en la ausencia absoluta
todo eso
con una claridad difusa
escondida…
mientras la buscaba
ella se ocultaba.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Apagador




Al encender la luz
esa sombra sigue siendo
una extensión amplificada
de tu silueta.
Llegás a ser
tres veces tu tamaño
sin poder abrazarte
contra las paredes o el techo
volteás y con un dedo
podrías taparte a vos mismo....
Y te quedás mirando
una mancha sin rostro
la superficie oscura
similar a un charco seco.

Te ponés de lado
y finalmente comprendés:
esto de las bombillas
podría no funcionar
porque has descubierto
ese inmenso lado negro
que según vos
habías escondido.

martes, 7 de septiembre de 2010

Balanceo en dos pasos



Salta del vacío a mi presencia,
siempre con la agonía del olvido
con la ausencia de tu último gesto.
Separa el ojo izquierdo
de mi punto escondido,
que yo no sabré
si ocultarte la dicotomía
de mi ser constante,
mi única razón de sobrevivir.

Salta,
no adelante ni a los lados:
vete detrás de las sombras y los sonidos,
de la hueca presencia de tu hueso.
Salta,
salta,
salta sin aire,
quedándote,
vacío,
en mi presencia.

martes, 31 de agosto de 2010

Mal...interpretado



No estoy enojada.
Solo espero el bus
y me pregunto, con tanta lluvia,
qué pasaría si el mundo
fuera más pequeño
como para caber en la palma de mi mano:
yo me movería desde el meñique hasta el pulgar
y no me mojaría los pies
(desfortunada mi piel)
sería lluvia para una fracción de segundo
y los autobuses y mi ceño
estarían en paz.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Entrega



Me trajeron desde lejos
encerrada en unas manos
tejiendo la hierba de agosto
mientras los frutos de los árboles
asomaban su color rojizo.
Decidieron sacarme de lo innombrado
para que jugara a ser color
en cada susurro del viento
en esas esquinas de la vida.
Fue en la madrugada
cuando grité mi palabra
y al fin tuve la respiración
poblándome los ojos, el pecho,
las uñas y mis mejillas,
al fin tenía un lugar
poblado con el verso y la música
repleto de cánticos azules
y alegrías compartidas.
Desde lejos fue
que decidieron traerme
sin afán de negarme el mundo
y con la certeza de que alguna vez
aprendería a vivir conmigo.