sábado, 4 de junio de 2011

Antojo


Yo me quito los zapatos debajo del sol
me invento mi propio palacio
y consigo la brisa marina con una sonrisa.
Me sacudo el polen del corazón
e invento un sobresalto para tus lirios
cada vez que se angustia tu encanto.

Yo creo que es fácil creer en dioses y magia
si al final nadie te obliga a cerrar los ojos
a invertir pieles o a derribar soledades.
Es sencillo creerse alado, allá casi divino,
porque el cielo se reserva para vos también:
se te está permitido soñarlo.

Yo me leo todos los días un capítulo
de aquella dramática forma con que alguien
sintió cubrir la luz y los puentes.
Le escribo también un poquito
a la puerta de mis venas y a mis labios...
porque así se le pone punto a un antojo.

1 comentario:

Carlos dijo...

Lindas palabras, como estar en esos sueños largos que tienen bosques interminables.