jueves, 26 de enero de 2012

Poema sin cortinas para una foto que se ve a sí misma



Uno descompone la ventana
como si por allí cupiera
cada par de ojos que anda por el mundo.

Se abre la mirada hacia los hombres
simplemente
por la necesidad
de conquistar
en forma circular e imprecisa
a veces
las escenas de un camino
espaldas que parecen sembrarse
en lo más hondo de los pasos.

Uno abre la ventana
para suponer un día
que grita y grita a soles
el color de mi vestido perfecto
mi mayor miedo cosido al pecho
y estas versiones de luz que llamo versos.

Sencillamente,
se deja pasar aire
por esas rendijas
similares a horizontes jamás vistos
creyendo que así nos mantenemos vivos.

lunes, 23 de enero de 2012

De la necesidad de absolver barcos


Buscame el luto para las manos
en ese ir y venir de tus oleajes
cuando de camino a casa
recogés verbos en las piedras
dolorosas y agrias
como vos
en procesión hacia el destierro
de mi espalda en descenso.

Andá a decirle a los remeros
que sos una semana amplia, pesada
en la que no hay boca
para mi sed nocturna
de paz
como esa que imitan los peces
al tragarse, todos los días, su océano
.

viernes, 6 de enero de 2012

Insomnio


No me quiero dormir, mamá,
no quiero decir que esta piel
se cobija de sueños
ni imitar al sol vagabundo
que se cansa de ir
siempre al mismo lado.
No quier abrirle puertas a la noche,
invitarla a tomar café rechinado
que dejó la tarde
porque me vería con ojos 
negros y salados, mamá.
Yo no quiero dormir todos los días
simular que me asombro con tus cuentos
y que ya no controlo mis descuidos...
¿me dejás abrir los ojos
y creer que ya es de día?



lunes, 2 de enero de 2012

Peter Pan gastado


Rubén no sabe volar
ni pedir reflejos
en las aceras.
Teme oscurecerse
en el trillo hacia la tierra
ser solo una mancha bifurcada
hacia lo real
hacia la inocencia.

Rubén busca tocarse a sí mismo
descubrir su Peter Pan gastado
verse arriba
bruscamente complejo
como un derivado del sol,
pero no tiene pies
ni alas amarillas
no tiene gritos 
ni manos que ondulen al aire.



Peter Pan se parece a Rubén, 
porque sin niños ni piratas
voltean su alma al viento
y creen atrapar una sombra
que es en realidad
solo el reflejo 
de un adulto cansado y solo.